La importancia de llamarle vulva

La importancia de llamarle vulva

Muchos padres me preguntan, cómo hacen para hablar con sus hijos sobre sexualidad. He descubierto a través de los años, que el primer paso, por muy simple que parezca, es llamar a las cosas por su nombre. No estoy diciendo algo que nunca se haya dicho, solo pretendo por este medio abrir los ojos a quienes todavía les parece innecesario llamar a la vulva y al pene por su nombre.

Dediquémonos esta vez a la vulva,

¿Qué es la vulva y por qué es tan importante llamarla por su nombre?

En mis charlas he visto muchas mujeres de diferentes edades que no saben la diferencia entre vulva y vagina. Comencemos por conocer la diferencia.

La vulva es la parte externa de los genitales femeninos, comprende el monte de venus, labios mayores y menores, clítoris y su capuchón, el vestíbulo de la vagina y el orificio uretral. ¿Cuál es su función? La vulva tiene dos funciones principales, protege los órganos sexuales y reproductivos de la mujer y es el centro principal de la respuesta sexual femenina. La vagina, es el conducto que se encuentra entre la parte exterior del cuerpo y el útero. El error más común es pensar que la vagina es todo, tanto la parte externa como la interna.

Llamar a la vulva por su nombre, nos permite referirnos a ella con total naturalidad a la hora de enseñar a nuestros hijos. Así, al decirle a las niñas el cuidado que deben tener con su vulva, le enseñaremos a llamarla por su nombre. Por ejemplo, le diremos que lave bien su cara, su ombligo, sus pies y la vulva.

Al llamar a la vulva por su nombre, estamos enseñando a las niñas que es una parte natural de su cuerpo de la que no se debe estar avergonzada, a la que tiene que cuidar y conocer. Esto nos abre la puerta para que cuando queramos hablar con ella de sexualidad, lo hagamos de una manera más natural y abierta, sin tener que estar buscando palabras alternativas para conversar sobre algo tan natural como el sexo y la sexualidad.

En mis charlas, les pido a las participantes que digan la palabra vulva (también les pido que digan pene) y que armen una frase con ella. De esta manera, la escuchamos saliendo de nuestra boca y a partir de ese momento es más natural. A ustedes les recomiendo que cuando vayan manejando o estén cocinando, digan la palabra y la repitan luego en una frase. A medida que la escuchamos y entendemos lo bella que es, se nos va a hacer más fácil referirnos a ella y a la vez nuestras hijas no sentirán vergüenza cuando nos comenten al tener una molestia en su vulva. El cerebro es como un músculo, debemos entrenarlo.